Morris E. Curiel es descendiente de una distinguida familia sefardí que fue forzada a convertirse al cristianismo en Portugal durante el siglo XVI. Al arribar a la ciudad de Amsterdam, la familia retoma el judaísmo plenamente. En 1712 miembros de la familia Curiel emigran a Curazao donde participan en el desarrollo de la próspera comunidad judía de esa isla. Desde comienzos del siglo XX los Curiel han estado íntimamente ligados a Venezuela.